
Christine de Pizan es una de las pocas mujeres medievales (conocidas) que tuvieron la suerte de conseguir
un "cuarto propio" y la oportunidad de leer, estudiar y desarrollar sus aptitudes como escritoras. Como dijo
Virginia Woolf, la
dependencia económica y la falta de un espacio propio y de tiempo (responsabilidad exclusiva para cuidar de marido, casa e hijos) hacían que fuera
imposible que la mayoría de mujeres se pudieran dedicar a escribir y crear arte. Además de tener cuarto propio, Christine es única entre las autoras medievales de Europa por ser
la primera que escribió de forma profesional para ganarse la vida (la mayoría de escritoras, como
Hildegarda de Bingen, pertenecían a órdenes religiosas).
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| © ane.ceballos (IG) |
Como veremos, Christine de Pizan fue una
autora muy prolífica, escribiendo
más de 30 obras de géneros muy diversos:
Desde poesía lírica amorosa a debates literarios, política, filosofía,
historia, moral, manuales de cortesía, estrategia bélica,
(auto)biografía,... Y un punto en el que me centraré es en lo
comprometida que estaba Christine con el tema de la
defensa de la mujer. Es la
primera
mujer medieval (que conozcamos) que denunció públicamente de frente la
misoginia presente en la tradición literaria de su época.
Christine nace en 1365 en Venecia. Su padre es Tommaso da Pizanno (Thomas de Pizan), médico y profesor de astrología en la Universidad de Bolonia. Su madre es la hija de un colega de Tommaso, y gracias a la invisibilización del patriarcado no conocemos su nombre
(¡porque no importaba!). Tommaso recibió invitaciones de Luis I de
Hungría y Charles V de Francia para unirse a sus cortes. Un año más
tarde toda la familia (que tenía que ir donde el hombre decidiera,
claro), se mudaría a París, famosa por su humanismo y su
universidad.
Con 4 años, Christine es presentada en la corte de Charles
V, cuya biografía escribiría casi 35 años después. Su padre Tommaso se
ha convertido en el médico y astrólogo de la corte y la familia vive
cómodamente en París. Christine pasaría el resto de su vida en Francia, a pesar de su
creciente fama, que hizo que recibiera repetidas invitaciones a lo largo
de los años de unirse a las cortes de Henry IV de Inglaterra y el Duque
de Milán. En su obra, Christine contará con influencias de ambos mundos
- Por un lado, los recuerdos de Venecia y Bolonia y la corriente
humanista italiana, y por otro su interés por la corte francesa.
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Venecia en el siglo XIV (izqu.), París en el siglo XV (der.).
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La educación y ambiente de Christine fueron determinantes para que
pudiera llevar a cabo una carrera como escritora. Christine
creció en un
ambiente erudito, con acceso a la biblioteca de Charles V y conexiones
con los talleres de libros de París, y mostró
interés y aptitudes hacia
lo intelectual desde muy temprana edad. Tuvo la suerte de que su padre
tuviera una mentalidad más abierta en su época respecto al tema de
la educación de la mujer, y apoyara su deseo de estudiar, ya que, como
en tantas otras épocas,
las mujeres podían muy difícilmente acceder a la
educación.
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Mujer leyendo (Crónicas de Sire Jean Froissart, c.1470)
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En el
siglo XIV, había ya más mujeres (de clases acomodadas y nobles,
claro) que aprendían a leer, pero
no se apoyaba que escribieran o
estudiaran, y su material de lectura era sólo religioso y moral.
Bastantes esposas e hijas de mercaderes italianos también aprendían a
leer y escribir, pero el objetivo era ¡sorpresa! ayudar a sus maridos y
padres con las cuentas y la correspondencia.
La base de la educación
para la mujer era religiosa y de conducta, y la función principal de la mujer era aprender a llevar la casa, casarse y tener hijos.
Como inciso relacionado con esto - El hecho de que la madre sea la que se dedique
principalmente a la crianza y educación de los hijos y que así promueva
en mucha medida el sistema patriarcal hace que sea muy difícil conseguir
las interdinámicas de sororidad y apoyo entre mujeres tan necesarias
para desafiar al sistema, y esta propia socialización además hace que se
demonice a la madre y las figuras femeninas de la familia con mucha más
facilidad que a las maculinas. Como contraste, el lugar de criticar más duramente a tantos padres
autoritarios que se oponen a la libertad de sus esposas e hijas, se hace
hincapié en premiar y alabar los casos (no tan normativos) de aquellos padres y figuras familiares
masculinas que, como contraste a las madres con mentalidad más
'tradicional', se muestran más 'liberales' y 'abiertos' frente a los
intereses no tradicionales de sus hijas (esto podemos verlo en el caso
del padre de Christine de Pizan o el abuelo de Sor Juana Inés de la
Cruz, por ejemplo).
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| L'Epître d'Othéa, fol 59 v |
Así que
la educación de Christine estuvo más bien centrada en su futuro como esposa y madre y sólo "
recogió cuantas migajas de conocimiento
pudo" de lo que le contó su padre, y, sobre todo, de su propia
labor
autodidacta.
Leyó extensamente en francés y en italiano, y es probable
que también aprendiera algo de
latín. Pero
no empezó a escribir ni tener
contacto con todas las fuentes literarias que influirían su obra hasta
después de quedarse viuda. Lo que veremos que tampoco es casualidad.
El período de su juventud en que Christine pudo dedicarse algo a lo intelectual
fue breve, ya que, según la tradición patriarcal establecida, al llegar a los 15
años le tocaba casarse con el hombre que escogiera su padre, ya que su cometido como mujer era procrear (por mucho que su padre pareciera también apoyar sus estudios, se esperaba de ella que cumpliera con su rol como esposa y madre por delante de cualquier otra cosa).
El marido elegido fue Étienne de Castel, un secretario real de 25 años.
A pesar de que el matrimonio era concertado, como era lo habitual,
Christine fue "afortunada", ya que se llevó bien con Étienne y describe
sus años de matrimonio como "muy felices". Christine tuvo tres hijos,
una hija (Marie), un hijo (Jean) y otro hijo que moriría en la infancia.
Étienne, como Tommaso, era un hombre instruido que también parece haber
alentado las inclinaciones intelectuales de Christine - Christine, por
ejemplo, adoptó en su obra posterior la caligrafía propia de la notaría
de la corte. Sin embargo, no olvidemos que durante sus 10 años de
matrimonio no pudo dedicarse a la escritura. Por muy abiertos que fueran
primero su padre y luego su marido, su rol principal era el de esposa y
madre tradicional, sin tiempo para mucho más.
Otro inciso - Vemos, así, que tanto en el
caso de Christine de Pizan como en el de otras mujeres en la historia
(como Sor Juana, que tuvo que meterse a monja y no casarse para poder
leer y estudiar), tener un padre y/o un marido con mentalidad más
abierta que alienten las habilidades intelectuales de sus hijas o
esposas (que por otro lado no habría que darles tantas medallas por
comportarse de forma mínimamente decente) no es suficiente. Una y otra
vez vemos cómo la sociedad patriarcal con roles de género hace que sea
tantas veces incompatible para las mujeres el combinar el matrimonio con
el desarrollo del estudio y arte - Porque la mujer tiene que dedicarse
de forma exclusiva a la casa y los hijos, sin que la sociedad promueva
la posibilidad de que el hombre haga su parte para que ambos puedan
también desarrollar sus aptitudes, carrera y aficiones (y esto, desafortunadamente, sigue
pasando en demasiados casos).
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El estudio de Christine
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"Nuestra puerta se abrió ahora al infortunio y yo, aún joven, la
atravesé" - La muerte de Charles V en 1380 produjo el descenso de
Tommaso. Unos años más tarde muere de enfermedad. También muere uno de
los hijos de Christine. El matrimonio de Christine duró 10 años, con la
muerte repentina de Étienne por una plaga en 1390. Con 25 años,
Christine queda viuda y cabeza de familia, con dos hijos, su madre y una
sobrina a su cargo. En su obra Christine siempre critica duramente el tratamiento dado a las
viudas en su sociedad y resiente el hecho de que a las mujeres no se
las preparara para organizar los asuntos económicos de sus maridos,
dejándolas desvalidas al quedar viudas. Christine cuenta los extensos
conflictos legales por los que tuvo que pasar en su lucha por conseguir
la herencia que le correspondía como viuda de Étienne.
Llena de deudas y
penurias económicas, se plantea qué hacer para mantener a su familia.
Las opciones que tenían las mujeres de ganarse la vida en esa época y
situación eran muy limitadas - Las dos opciones más comunes eran
volver a
casarse o ingresar en un convento. Pero
"Christine decidió una opción valiente, elegida libremente y consecuente consigo misma: seguir escribiendo y vivir de ello”:
Para evadirse de sus problemas económicos y disputas legales, Christine
comienza a volver a leer y estudiar: Historia, poesía, ciencia. También
empieza a escribir
poesía de temática amorosa, como forma de
desahogarse por la muerte de su marido.
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| Venus en L'Épître d'Othéa. |
Cuatro años después de la muerte de Étienne (
1393-4), Christine ha
empezado a escribir con asiduidad -
Compone poesía cortesana,
ballades y otras formas líricas de temática principalmente amorosa.
Afortunadamente,
su poesía tuvo un éxito considerable entre la
aristocracia, y al final de la década Christine ya estaba ganándose la
vida con lo que escribía. En 1402 había escrito suficiente como para
formar una
colección de poesía de 100 baladas.
Christine se convirtió en
escritora profesional de forma gradual, comenzando a escribir en parte
por placer, en parte por necesidad económica - Una forma de ganarse la
vida muy audaz para una mujer en su época, algo nunca antes visto en su
sociedad. Además, durante la década entre la muerte de su marido y el comienzo
de su éxito de su carrera literaria, se piensa que Christine utilizó
sus dotes de caligrafía para ganar dinero como copista de manuscritos
para varios talleres de París.
Gran parte de la obra de Christine se puede encontrar en el francés medio original en la red. En
esta página tenemos, por ejemplo, sus
100 baladas. Sin embargo, dice mucho de la
invisibilización de las escritoras el
hecho de que,
a pesar de la fama que tuvo en su época, algunas de las
obras de Christine no han sido aún traducidas, o incluso impresas de
ninguna forma (sólo su versión manuscrita): “
Si Christine hubiera sido simplemente un escritor medieval notable en
lugar de una escritora medieval notable no se la habría olvidado y
redescubierto tantas veces. (....)
Teniendo en cuenta que fue una escritora tan prolífica y de tanta
importancia en su época está increíblemente poco representada en
antologías y ediciones modernas" (Sarah Lawson).
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Christine de Pizan representada en su estudio en uno de sus manuscritos, c.1410.
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Christine de Pizan en su estudio
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Volvemos al punto en que nos habíamos quedado, con Christine cada vez
más afianzada en su nueva situación de escritora profesional. Se
describe a sí misma "
acompañada de su equipo" cuando va a a
entrevistarse con sus
mecenas. Es probable que la propia Christine
copiara muchos de los manuscritos de las obras que presentaba, y también
solía dedicarse a
supervisar el trabajo de su equipo. Trabajó, además,
con
varias mujeres que iluminaron su trabajo, como '
Anastasia'.
Otro punto interesante es el gran contenido autobiográfico de sus obras, algo inusual en la Edad Media. También aparece con frecuencia representada en las iluminaciones de sus manuscritos - Escribiendo, presentando obras, o dentro de sus historias.
La Mutación de la Fortuna es una de estas obras autobiográficas, un poema largo en el que describe cómo cambió la situación de su vida al quedarse viuda,
pasando a hablar del tema de la Rueda de la Fortuna en general. En esta
obra Christine se describe a sí misma transformándose en un hombre para
afrontar su situación al enviudar y tomar cargo de su vida. Más tarde
se dirige a otras viudas en El Tesoro de la Ciudad de las Damas y les insta a "adoptar el corazón de un hombre (en otras palabras, ser constantes, fuertes y sabias)"
para poder salir adelante (gracias a los roles de género producto de la
socialización, considera también que ser independiente, constante,
fuerte, etc. equivale a ser "como un hombre", claro :S).
..jpg) |
| Christine y el duque Louis de Orleans (1405). |
Desde el inicio de su carrera literaria con su colección inicial de baladas en 1399,
Christine escribe de forma muy prolífica, contando con más de 15 obras en 1405. Se la ha comparado con Lope de Vega por
componer tan rápido como podía escribir. En
La Mutación de la Fortuna, Christine termina comentando que muchas veces lo que parece malo puede tener resultados positivos - En su caso,
perdió a su marido, pero se convirtió en escritora (cosa que no hubiera podido hacer de seguir casada).
Otras obras de esta época son los poemas en forma de epístola, inspirados por su asociación con el mundo de la secretaría de la corte. Destaca por ejemplo la Epístola de Othéa a Héctor, un manual de cortesía para caballeros con 99 poemas alegóricos.
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| El Libro de la Reina, fol. 71v. |
En la
Epístola al Dios del Amor (1399) Christine
comienza a tratar uno de los temas en los que se centrará en su obra: La defensa de las mujeres. Es aquí donde Christine comienza a
quejarse del comportamiento de los hombres hacia las mujeres. En este poema Christine se presenta como la secretaria real en la corte de Cupido (xD) y lee una carta donde
se critica a los hombres que engañan y calumnian a las mujeres. Cupido termina echando de su corte a "
todos los amantes falsos".
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Christine y la Sibila de Cumas
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Christine aprovecha también para comenzar a
criticar la misoginia del Romance de la Rosa de Jean de Meun, lo que se convertirá en
uno de los debates literarios más importantes de la Edad Media: La Querella de las Mujeres (de la que hablaré más abajo).
En El Camino de largo estudio Christine describe un sueño en el que se encuentra con la Sibila de Cumas, que la alienta a seguir en un vida de estudio.
Parten entones en un viaje por toda la tierra y los cielos. Después de
escribir una biografía sobre Charles V, encargada por su hermano,
Christine vuelve al contenido autobiográfico en la Visión de Christine,
en el que relata gran parte de su vida como respuesta a sus
retractores, mezclada con contenido alegórico.
También es relevante
decir que a Christine le gustaba mucho hacer representación femenina incluyendo a figuras mitológicas, Virtudes y Diosas en sus obras, y que era muy fan de las Amazonas y la diosa Atenea.
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Christine con Atenea (izqu.), Pentesilea y su ejército de amazonas (der.)
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Otro inciso, esta vez sobre la moda histórica - Debido al anacronismo típico medieval, las iluminaciones posteriores a la muerte de Christine la muestran con la moda borgoñona de la segunda mitad del siglo XV
(saya, hopalanda con cuello de V con escote y hennin), mientras que las
iluminaciones de la época de Christine la muestran con la moda
contemporánea de finales de siglo XIV y principios del XV, siendo
representada a menudo con una saya roja y cota azul, además de "tocado patíbulo con reboco y griñón cubriendo cuello y escote."
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Christine
vestida a la moda contemporánea (izqu.), y de forma anacrónica con moda
borgoñona en iluminaciones de la segunda mitad del siglo XV.
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Por otro lado, también es importante hacer notar que, según las mentalidades de la modestia religioso-patriarcales (que desafortunadamente siguen aún vigentes en la actualidad), las mujeres tenían que cubrirse el cabello con cofias, velos y tocados por ser casadas o viudas (y en general por ser mujeres). La problemática sexista de esta mentalidad de la modestia, además del resto de bagaje religioso que lleva a cuestas, es algo que Christine, a pesar de su gran pensamiento revolucionario en su época, parece no empezar a plantearse en ningún momento:
"Es curioso que, entre sus reivindicaciones, en ningún momento plantea el tema de la velación
obligada, algo que, supongo, estaba tan asumido, que era una verdad, un
dogma de fe. Christine no se plantea quitarse el velo, a pesar de que
la velación femenina era la manifestación más dura de la diferenciación
discriminatoria entre géneros. Símbolo de obediencia y sumisión, de
humillación y castigo, legislada y penada como delito su infracción." (Fuente)
Christine contó con un gran número de mecenas, protectores y admiradores en Francia durante su carrera literaria, y su fama se extendió a otros países como Italia e Inglaterra.
Presentó y dedicó copias de sus libros, cuidadosamente copiados y
decorados con iluminaciones, a grandes nobles y a reinas, varias de
ellas mujeres, como Margaret de Burgundia o Isabeau de Bavaria. Se trataba muchas veces de una estrategia para conseguir el apoyo de mujeres
importantes a la hora de enfrentarse a los detractores de su contenido
feminista. Uno de los casos más importantes el del llamado Libro de la Reina, un compendio de la obra de Christine presentado a la reina Isabeau de Bavaria.
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Christine y la reina Isabeau de Bavaria
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La fama de Christine más allá de Francia también ayudó a que su hijo Jean obtuviera contactos en la corte de Inglaterra. Su hija Marie, sin embargo, había ingresado en el convento de Poissy siguiendo las opciones limitadas reservadas a las mujeres.
Con una base segura de patronazgo, Christine participó de forma destacada en el debate literario más celebrado de la Edad Media - La Querella del Romance de la Rosa. El Romance de la Rosa
era una de las obras más populares de la Edad Media, y trata de forma
alegórica la forma gradual en que un 'amante' seduce y 'se gana' (es
decir, asalta) a la dama, representada por una rosa encerrada en un
jardín. Jean de Meung introdujo una misoginia muy marcada en la versión de finales del siglo XIII.
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Christine 'womansplaineando' a hombres xD
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"Me preguntaba cuáles podrían ser las razones que llevan a tantos
hombres, clérigos y laicos, a vituperar a las mujeres. (...) No hay
texto que esté exento de misoginia (...) filósofos, poetas, moralistas,
todos - y la lista sería demasiado larga -, parecen hablar con la misma
voz (...) Si creemos a esos autores, la mujer sería una vasija que contiene el poso de todos los vicios y males" (Christine de Pizan,
La ciudad de las damas, 1405).
Christine atacó ya la misoginia de este autor y obra en la Epístola al Dios del Amor. Su dura crítica a los hombres que difaman y atacan a las mujeres con estereotipos generalizados y dobles raseros es el punto fuerte de su (proto)feminismo, algo radical
en una sociedad con una tradición tan extensa de misoginia proveniente
tanto de la teología judeo-cristiana como de la cultura greco-latina,
las dos fuentes principales de los autores de la Edad Media. Según
estas dos fuentes, la mujer era considerada la fuente de todos los
males, fruto del pecado y la tentación, inferior al hombre en
inteligencia y capacidad, bajo el gobierno del padre y marido.
Christine fue la única mujer que se atrevió a atacar una obra tan
popular en un debate y lucha literaria que duró de 1401 a 1403, con 20
tratados y cartas intercambiadas. Al final el desacuerdo de los
detractores de Christine no había cambiado, pero Christine, que además
había escrito mucho más y de forma mucho más convincente que todos sus
detractores juntos, demostró su coraje en levantar la voz a favor de la mujer y defender lo que creía correcto, aun frente a una oposición importante.
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Criticando a MRAs desde 1390 xD
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Leyendo extractos del
debate,
es impresionante ver qué poco ha cambiado el tema del '
male
entitlement' y la misoginia de los hombres en demasiados casos. Leyendo a los detractores de Christine, parece que estemos ante
un típico caso de MRAs discutiendo con feministas como parte de una de sus pataletas online diarias
("
Men's rights activists", un movimiento misógino que más que interesarse por cómo afecta el patriarcado a los hombres se dedica a atacar el feminismo
afirmando que roba derechos a los hombres). Christine, como las
feministas de ahora, se mostraba cada vez más exasperada ante la lógica
inexistente, la misoginia cerril y el paternalismo como contraarma de
sus detractores MRAs medievales:
"Pero si las mujeres son tan frívolas, volubles, cambiantes, impresionables e inconstantes (como nos quieren hacer creer algunos escribanos), ¿por qué sus pretendientes tienen que recurrir a tantos engaños para hacer lo que quieran con ellas? ¿ Y por qué no sucumben las mujeres a ellos de inmediato, sin necesidad para todas estas triquiñuelas e ingenios para conquistarlas? (...) ¿Es un libertino merecedor de nada bueno, cuando se dedica a perseguir a cualquiera que lleve faldas y luego se cree que puede esconder su vergüenza con éxito calumniando a las mujeres? (...) Condenar a todas las mujeres para ayudar a algunos hombres errados a que superen su comportamiento necio es equivalente a denunciar al fuego, que es un elemento vital y beneficioso, sólo porque algunas personas se queman con él, o maldecir al agua sólo porque algunas personas se ahogan."
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Christine y las Tres Virtudes
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En
1404 Christine escribe
La Ciudad de las Damas como
reafirmación de los temas que habían surgido en la Querella, y es considerado por muchos como
su libro más conocido e importante, y el exponente más claro de su feminismo y su defensa de la mujer.
Christine comienza el libro describiendo su consternación al leer un
libro con mentalidad misógina y preguntarse si será verdad que ser mujer
es tan malo, ya que tantos hombres 'sabios' lo dicen (¡¿que si lo dicen
tantos, tendrán razón, no?!). Christine se queda entonces dormida. La
visitan tres mujeres, que resultan ser tres hijas de Dios: Razón, Rectitud y Justicia. Le anuncian que Christine ha sido escogida para erigir una Ciudad en que puedan habitar las mujeres y defenderse de la agresión de los hombres: "Primero
hay que limpiar el terreno de los ataques misóginos y, a continuación,
se empiezan a erigir los edificios y la fortaleza en un terreno
propicio: el Campo de las Letras. La azada es la inteligencia."
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Construyendo la Ciudad de las damas
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Con una
estructura alegórica en tres partes, Christine
hace uso de su ingenio y su lógica empírica para ir
desmintiendo, en boca de cada una de las tres Virtudes,
todos los estereotipos y afirmaciones falsas de los hombres misóginos. A la vez que va criticando cada uno de los argumentos misóginos para atacar y difamar a las mujeres, Christine va haciendo
representación
y visibilización de mujeres de sus fuentes disponibles (la cultura
grecolatina y la Biblia) en historias ejemplares que rebaten la
misoginia imperante procedente de esas mismas fuentes.
Christine hace uso de la táctica de la citación selectiva, pasando a citar sólo contenido positivo pro-mujer como contraargumentos. Es una táctica inteligente porque utiliza las mismas armas de los autores misóginos para demostrar lo contrario,
haciendo también más difícil que pudieran reaccionar muy agresivamente,
ya que en ese caso estarían criticando citas bíblicas, por ejemplo
xD.
Las Virtudes instan a Christine a no creerse lo que los hombres digan sobre ella como mujer y a basarse en su experiencia personal para juzgar la 'condición
femenina' (“Los hombres que difaman al sexo opuesto generalmente han conocido a mujeres más inteligentes y virtuosas que ellos.”). También se pasa buena parte del libro mandando callar a los
hombres misóginos, lo que siempre es de agradecer xD. Fragmentos como el que vemos a continuación recuerdan mucho también a la crítica similar de Sor Juana Inés de la Cruz, que, dos siglos después, sigue criticando a los hombres necios que calumnian a las mujeres sin razón.
"¡Que callen ya! ¡Que se callen para siempre esos clérigos que hablan
mal de las mujeres, esos autores que las desprecian en sus libros y
tratados, y que se mueran de vergüenza todos sus aliados y cómplices por
lo que se han atrevido a decir, al ver cómo la verdad contradice lo
que sostienen!" (Christine de Pizan, La ciudad de las damas, 1405).
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"Te digo que en el día en que todos los hombres lleguen a la perfección, las mujeres seguirán su ejemplo" (zasca xD)
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Christine en su estudio
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En
La Ciudad de las Damas, además de criticar los dobles raseros y ataques misóginos, Christine
promueve la educación de las mujeres y la mujer en el gobierno, la guerra, el arte, la ciencia, etc.
Además,
en esta obra aparece
sororidad constante, con mujeres apoyándose las unas a las otras durante todo el libro, algo muy pocas veces visto en la literatura de entonces
(¡y de ahora!).
"Si fuera costumbre mandar a las niñas a las escuelas y les hicieran luego aprender las ciencias, cual se hace con los niños, ellas aprenderían a la perfección y entenderían las sutilezas de todas las artes y ciencias por igual que ellos. (...) Ha llegado el momento en que las severas leyes de los hombres dejen de impedirles a las mujeres el estudio de las ciencias y otras disciplinas. Me parece que aquellas de nosotras que puedan valerse de esa libertad, codiciada durante tanto tiempo, deben estudiar para demostrarles a los hombres lo equivocados que estaban al privarnos de este honor y beneficio. Y si alguna mujer aprende tanto como para exhibir sus pensamientos, que lo haga (...) el honor de la educación es completamente nuestro." (Christine de Pizan, La ciudad de las damas, 1405).
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La ciudad de las damas, para 'mujeres virtuosas'
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Como he comentado antes, los puntos a mi modo de ver negativos de su mentalidad son ese
bagaje religioso, en especial relacionado con los constructos misóginos de la 'modestia' y la 'castidad' -
La Ciudad está pensada para las mujeres 'virtuosas' solamente, y muchas veces refuta ataques misóginos utilizando argumentos de la mentalidad de la modestia y el
constructo de la castidad (igualmente sexistas) para defender la 'virtud' y la valía de una mujer. En ese sentido muestra
misoginia internalizada, fruto de su socialización, que no ha llegado a deconstruir. También tiende a promover la
jerarquía de clases
(es natural que se centrara fundamentalmente en las mujeres nobles ya
que eran las que podían leer y su público, sin embargo). Christine
también hace referencia a otras clases sociales en
La Ciudad de las Damas y su secuela,
El Tesoro de la Ciudad de las Damas, pero al mismo tiempo
sigue promoviendo esa estructura de clases que no debe cuestionarse.
A pesar de que Christine tenía interiorizada la mentalidad religiosa
imperante del 'vicio' y el 'pecado', a pesar de ello piensa que los
ataques misóginos contra las mujeres no tienen sentido porque el
'vicio'/'pecado' son independientes del sexo de la persona. En varias de sus obras resalta la igualdad moral y espiritual (si no social) de hombres y mujeres en cuanto compartiendo la misma naturaleza humana.
Hay muchas más citas de La ciudad de las damas que valen mucho la pena, pero aquí un #NotAllMen sarcástico de 1405 antes de pasar a la siguiente obra:
“No todos los hombres (y especialmente los más sabios) comparten la opinión de que es malo que las mujeres se eduquen. Pero es muy cierto que muchos hombres necios han afirmado esto porque les desagradaba que las mujeres supieran más que ellos.” (¡pónganse aloe vera sobre esas quemaduras, señoros!).
A pesar de promover el sistema del matrimonio, Christine también critica los matrimonios desiguales y a los maridos abusivos, y se centró mucho en criticar duramente el Amor Cortés. Más que ser "estrecha", lo veía como otro
modo en que los hombres se aprovechaban de las mujeres, que tenían
todas las que perder si entraban en una relación fuera del matrimonio (y la verdad es que no le falta razón).
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Damas borgoñonas en la escuela de las Tres Virtudes
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En la secuela de
La ciudad de las damas,
El tesoro de la ciudad de las damas/El libro de las tres virtudes, Christine se centra en la
socialización femenina. Es a partes
un libro de etiqueta y un manual de supervivencia. El texto puede parecer contradictorio (y contrastar algo más con
La ciudad de las damas) porque Christine va
alternando una promoción del statu quo y los roles de género que resulta bastante anti-feminista a nuestros ojos (la regla de oro es aguantar y callarse ante cualquier injusticia porque no se gana nada), junto con una
intención de proteger a las mujeres de una sociedad cruel (y patriarcal) que podía hacer que perdieran su reputación a la mínima.
Como comenté en la introducción de este post, el (proto)feminismo de
Christine difiere sobre todo en esto de los movimientos feministas
modernos: Ella no se plantea que sea posible abolir el sistema
patriarcal, así que se limita a aconsejar a las mujeres cómo actuar para
que el sistema las afecte lo menos posible, y así muchas veces termina promoviendo el statu quo. Sin embargo, a pesar de estos puntos problemáticos, el trabajo de Christine en La ciudad de las damas y
otras obras con contenido pro-mujer convierten a Christine de Pizan en
una indiscutible precursora del los movimientos feministas, y su dura
crítica de los dobles raseros y los estereotipos misóginos nada tiene
que envidiar al feminismo moderno y fue increíblemente revolucionaria en
su momento.
Por cierto, La ciudad de las damas fue el equivalente medieval de un
bestseller, y ¡el manuscrito se copió al menos tres veces!
Definitivamente ayudó a propulsar el feminismo como lo conocemos ahora. Como
dijo Simone de Beauvoir en El segundo sexo, Christine fue la primera mujer en 'levantar su
pluma en defensa de su sexo'. Probablemente no la primera, pero sí la
primera en hacerlo como escritora profesional y de forma tan pública y
clara.
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Crítica de señoros y tratados de estrategia. ¡Para qué limitarse!
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Cuando Christine terminó
El libro de las tres virtudes, tenía 40 años, con una distinguida carrera de escritora por detrás. había escrito unas
20 obras mayores en poesía y prosa. Y aún le quedaban algunas por escribir, como
La política del cuerpo, un manual de aprendizaje para príncipes (orientado al entonces Dauphin de Francia), la versión de
El tesoro de la ciudad de las damas para hombres. Otra obra notable y subversiva de Christine es su
tratado de guerra y estrategia,
El libro de las proezas de armas y caballería, ¡que se siguió usando como referencia en siglos posteriores!
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Jeanne d'Arc
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Otro
interés fundamental de Christine, además de la defensa de la mujer, era
la paz.
Se opuso a la guerra y habló sobre los peligros de que Francia entrara en guerra con la guerra civil en ciernes. Escribió
El lamento sobre los males de la guerra y
El libro de la paz para abordar estos temas. En
La política del cuerpo
también habla sobre qué cualidades debe tener un buen gobernante y la
mejor forma de gobernar para evitar conflictos. Desafortunadamente, su
activismo anti-guerra no tuvo ningún efecto en el transcurso de la
guerra civil, y acabó
huyendo al monasterio de Poissy, donde estaba su hija, y allí pasó sus últimos años.
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Suzanne Savoy como Christine
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Incapaz de dejar su trabajo literario por completo, Christine aún
escribió en el convento, fundamentalmente trabajos de tema religioso. El
último poema que escribió Christine fue el
Himno a Juana de Arco (Jeanne D'Arc),
a la que Christine admiraba profundamente por representar los ideales
de heroísmo femenino y lucha por la justicia que había estado
promoviendo en su obra. Este poema de Christine es, además,
el único
tributo contemporáneo a Jeanne D'Arc y la única evidencia de sus logros
más allá de registros de juicio escritos durante su vida.
El lugar y el año de la muerte de Christine no están claros - 1430 en
Poissy (Christine tendría 65 años) es una opción común en las fuentes.
Christine deseaba fama más allá de la muerte a través de su obra, y, a
pesar de la invisibilización del patriarcado, creo que definitivamente
lo ha conseguido. Esta ha sido mi contribución para dar más relevancia a
otra de tantas mujeres interesantes que mucha gente aún no conoce.
Para finalizar, dejo también por aquí el trabajo de Susanne Savoy, que ha interpretado a Christine de Pizan en el teatro: